CFA Society Spain

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 Eduardo García Hidalgo, CFA

Eduardo García Hidalgo, CFA, CAd es Global Chief Investment Officer de BBVA Asset Management desde 2012. Trabaja en BBVA desde 2001 y en esta entidad fue también director de Quality Funds, la plataforma de fondos de terceros de BBVA, responsable de gestión de proyectos en la oficina del CIO Global y director de renta variable.  Anteriormente, trabajó como gestor en FG Gestión - Merrill Lynch Asset Management entre 1991 y 1998 y en Gesbankinter entre 1999 y 2001.

Estudió Letrado Asesor de Empresas (E-1) en ICADE (Universidad Pontificia de Comillas), donde posteriormente cursó el Máster en Finanzas.  Eduardo es CFA charterholder desde 2003.

Llevábamos tiempo pendientes de esta entrevista, pero en los días que hay entre la Navidad y el Año Nuevo, encontramos un hueco para vernos y debo decir que Eduardo le ha puesto mucho entusiasmo: ya lo veré​is por los resultados.

EM: Muchas gracias, Eduardo, por acceder a esta entrevista. Como sabes solemos repasar con el entrevistado los puntos relevantes de su carrera hasta alcanzar su puesto actual. Sin ánimo de ser exhaustivo, sino de más bien que nos transmitas las claves hasta tu situación presente, ¿qué destacarías de tu carrera profesional?

EGH:  Casi por casualidad, unas semanas después de acabar la carrera en verano de 1991, empecé como becario en una pequeña gestora que sólo tenía entonces un fondo de inversión. Veintisiete años después, sigo trabajando en gestión de activos, una actividad que nunca he abandonado y en la que he hecho casi de todo. Supongo que precisamente por empezar en una gestora muy pequeña y en un momento en que la gestión era un negocio incipiente en España. Y de todo incluye redactar folletos explicativos en los primeros noventa, gestionar renta fija en 1994 (cuando varias generaciones de españoles aprendieron que la renta fija no era fija, aunque luego lo volvieron a olvidar), aprender a estructurar fondos garantizados para una caja de ahorros en 1997, gestionar un fondo de internet entre 1999 y 2001 y algunas otras cosas no menos complejas como dirigir un equipo de analistas de renta variable en los convulsos tiempos posteriores a la fusión de BBV y Argentaria.  Porque lo más difícil siempre me ha parecido gestionar personas, que ha sido una parte cada vez más importante de mis responsabilidades.

Mi carrera, por otro lado, se ha desarrollado fundamentalmente en dos entidades.  Entre 1991 y 1998 trabajé en FG Gestión, adquirida por Merril Lynch en 1996, donde aprendí muchísimo en un entorno enormemente dinámico y compartiendo experiencias con muchas personas con las que sigo manteniendo una relación de afecto y respeto.

Desde septiembre de 2001 trabajo en BBVA Asset Management donde he sido, entre otras cosas, director de Renta Variable, responsable de la plataforma de productos de terceros y, desde 2012, director de inversiones.  En todos estos años, muchas cosas han cambiado en la industria y en esta casa, que conoces bien, pero la constante ha sido la posibilidad de trabajar dentro de un equipo de excelentes personas, comprometidas con desarrollar su labor con la máxima calidad e integridad. Juntos, con aciertos y errores, hemos podido aprender cada día y crecer como profesionales. Un equipo, por cierto, donde el número de charterholders siempre ha sido muy alto, reflejando la importancia que siempre se ha dado a la certificación en BBVA Asset Management y en BBVA en general.

Entre medias de estas dos entidades, pasé una etapa breve, intensa e inolvidable, tanto por lo vivido en los mercados como por las personas con las que trabajé, en lo que entonces se llamaba Gesbankinter, hoy Bankinter Gestión de Activos.

EM: Además de "el día a día", tienes una visión de la evolución de la gestión de las inversiones. Hay muchos temas nuevos: quant, factor investing, gestión activa/pasiva, ESG, behavioural, etc... ¿Qué es lo que opinas de ellos?

EGH: Varios de estos temas están cambiando de forma relevante la forma en la que nos planteamos las inversiones y estoy convencido de que no son meras modas sino que determinan la evolución reciente y futura de nuestra industria.

Creo que la incorporación de los elementos conductuales va a enriquecer los procesos inversores y también, en buena medida, el asesoramiento a los clientes, de manera que estos puedan tomar mejores decisiones de inversión. Queda mucho por hacer aquí y espero que no sean sólo las políticas públicas las que impulsen los avances en este terreno porque considero que hay un gran potencial para mejorar lo que nuestra industria entrega a los clientes utilizando los conceptos de la economía conductual.

La integración de los elementos ESG también opino que enriquece el proceso de toma de decisiones y creo que el reto está precisamente en definir cómo se hace esa integración de manera que maximice su valor. Hay un riesgo de que este mundo se "comoditice" muy rápidamente o que se quede en una mera herramienta de marketing.  O incluso de que la regulación pueda evolucionar en una dirección contraria a la que sería deseable.

Y, finalmente, en mi opinión el mundo del factor investing y las primas de riesgo alternativas, más allá de sus aplicaciones específicas, altera sustancialmente los términos de la conversación sobre alpha y beta, o mejor betas.  Las implicaciones sobre el pricing de los productos y sobre el valor de los distintos elementos del proceso inversor (asset allocation vs security selection) son muy profundas y creo que subyacen en algunas de las grandes transformaciones que estamos viendo en los últimos tiempos, como el crecimiento de la gestión pasiva.

EM: Eres CFA charterholder. ¿Qué te atrajo de nuestra certificación? ¿Te ha sido realmente útil en tu trabajo?

EGH:  Yo inicialmente no estudié economía ni finanzas en la universidad; soy licenciado en derecho. Cuando llevaba unos años trabajando en los mercados, aprendiendo de forma un tanto desordenada, e incluso después de cursar mi Máster en Finanzas, no estaba seguro de si conocía todo lo relevante para poder ejercer la profesión a la que ya decididamente me iba a dedicar.  El programa de la certificación, especialmente los contenidos del primer año, me parecieron entonces y me siguen pareciendo hoy una base muy sólida sobre la que ir construyendo conocimientos y experiencias.  Creo que me ayudó mucho a estructurar lo que ya había aprendido y llenar los huecos que tenía, además de lógicamente acreditar hacia el exterior ese bagaje de conocimiento.

Cuando me preguntan sobre esto, me gusta también señalar, porque es la verdad, que hubo otro aspecto que me impulsó a embarcarme en la obtención de la certificación y fue que algunos de los primeros charterholders españoles destacaban en el panorama de aquellos años por su nivel de formación y su perfil; contribuían a dotar a la certificación de un aura aspiracional, más allá de lo utilitario o profesional.  Me acuerdo muy especialmente de Miguel Artola que, cuando yo empezaba como gestor en FG, era analista de eléctricas en Carnegie, y de José Luis de Mora, en aquel entonces analista de bancos en Merrill Lynch.

EM: Vayamos un poco más en otros temas relevantes para nuestros socios en tu puesto. ¿Cuáles son las recomendaciones que haces a nuestros socios y a nuestros candidatos, especialmente a aquellos que quieren enfocar su vida profesional a la gestión de inversiones?

EGH:   No creo que pueda recomendar nada muy original. Tener curiosidad, ganas de aprender; estar al día, leer mucho. Ser muy conscientes de las limitaciones de nuestra capacidad de hacer previsiones y no dar a estas más valor del que tienen. Mantener siempre la humildad que se requiere para enfrentarse a los mercados, que son muy rápidos en poner a cada uno en su sitio y donde nunca contamos con certidumbres duraderas.  Dedicar más tiempo a leer cosas contrarias a nuestras opiniones o creencias que a las que las confirman.  Desarrollar una filosofía de inversión sencilla y que se pueda seguir en las circunstancias en que es más difícil tomar decisiones. Y ser conscientes siempre de que este trabajo es un deporte de equipo.

EM: Una de las líneas estratégicas para CFA Institute y para CFA Society Spain es apoyar a nuestros socios en su CPD (Continuing Professional Development). ¿Por dónde nos recomiendas que nos orientemos tanto al Institute como a nuestros socios y candidatos?

EGH:  En este frente, pienso que quizá hoy lo más importante, sobre todo para los que nos dedicamos a las inversiones y los mercados, es conocer en profundidad todos los desarrollos que tienen que ver con la economía y las finanzas conductuales. Creo que es muy necesario entender bien e intentar controlar los sesgos y patrones que están bien identificados, de manera que podamos tomar, y también ayudar a nuestros a clientes a tomar, mejores decisiones o, al menos, evitar errores sistemáticos.

Por otra parte, desarrollar el conocimiento y la sensibilidad al mundo de los factores o las primas de riesgo es imprescindible en estos tiempos.  Sus implicaciones prácticas son enormes y pienso que son el único camino para conseguir construir carteras verdaderamente eficientes y bien diversificadas.  Incluso si no utilizamos activamente los factores en nuestros procesos de toma de decisión, es crítico que los incorporemos al ámbito del análisis y control de riesgos, de manera que podamos entender mejor qué mueve el comportamiento de nuestras carteras.

EM: En tu puesto tienes que estar informándote continuamente de la situación, las tendencias, los riesgos, etc. ¿Nos recomiendas algunos libros, podcasts, videos, etc.? ¿Tienes algún/os libro/s que hayan resultado icónicos en tu vida profesional?

EGH: En los últimos tiempos ha habido algunos libros que me han abierto perspectivas nuevas sobre temas que me interesan mucho, aunque no necesariamente están relacionados directamente con la economía o los mercados.

En relación con las limitaciones de nuestra capacidad para hacer previsiones y sobre el proceso de análisis cuantitativo en sentido amplio (meteorología, deportes, demoscopia, etc), me gustó mucho "La Señal y el Ruido" de Nate Silver.  Su página web, FiveThirtyEight.com., siempre tiene contenidos interesantes, incluso para el no interesado en la política americana.

También me gustó mucho "Sapiens" de Yuval Harari, con su mezcla de historia, antropología y psicología.  Especialmente su tesis de que lo que está detrás del éxito como especie de los humanos es la capacidad para construir historias que nos permiten organizarnos.  En este línea, hace un par de meses tuve ocasión de escuchar al premio Nobel Robert Shiller desarrollar su idea de que la economía, una vez situada más cerca de las soft sciences que de las hard sciences por los avances de los pensadores conductuales, debería centrar sus esfuerzos más en desarrollar "narrativas" convincentes que en modelizar de forma idealizada la realidad.  Lo cual me parece que tiene mucho sentido en un contexto en el que las "narrativas" más relevantes en nuestra historia reciente parecen agotadas, como pone de manifiesto el propio Harari en el primer capítulo de su último libro ("21 Lecciones para el Siglo XXI").

En ese mundo conductual, entiendo que tanto "Pensar Rápido, Pensar Despacio", de Daniel Kahneman, como "Misbehaving", de Richard Thaler, son lecturas obligadas en estos tiempos.  También recomendaría una introducción muy sencilla y efectiva al mundo del factor investing, "Your Complete Guide to Factor-Based Investing", de Andrew Berkin y Larry Swedroe

Luego está la categoría de los libros que, como dice un amigo mío, deberían ser obligatorios en los colegios y que a mi, al menos, me gusta recomendar, sobre todo porque amplían la perspectiva sobre temas muy relevantes o que deberían serlo. Aquí citaría un clásico como Postguerra, de Tony Judt, que, además de ofrecer una historia de Europa en la segunda mitad del siglo XX extraordinariamente lúcida, ayuda a poner determinados debates que siguen contaminando la conversación en España en un contexto más amplio. 

Y también un libro reciente, "La España Vacía" de Sergio del Molino, que me sorprendió a muchos niveles y me hizo repensar aspectos de nuestro país que damos como evidentes o normales y no lo son tanto.  En una línea aún más regeneracionista recomiendo también "Qué hacer con España", de César Molinas, un libro que ha tenido poca difusión, excepto el capítulo que publicó como artículo en El País, aplicando a nuestros políticos el concepto de "clase extractiva" desarrollado por Acemoglu y Robinson en "Por qué fracasan las Naciones". La parte diagnóstica del libro de Molinas me parece muy certera; sus propuestas de cambio son muy provocadoras (cerrar la universidad española unos años y refundarla después, por ejemplo) aunque terminan resultando algo descorazonadoras por lo improbable de su aplicación en el contexto actual.

Soy un gran usuario de los podcasts por mi afición a dar largos paseos. Y me gusta oír muchas cosas distintas, de hecho me cuesta mantenerme más o menos al día. Centrando el tiro, recomendaría Radiolab, un podcast de difusión científica, Reply All, dedicado a explorar rincones sorprendentes del mundo de internet y la serie 50 Things that Made the Modern Economy que hace unos meses hizo Tim Howard para la BBC y que ahora se ha publicado también como libro. También me resultó muy interesante la serie de podcasts que produjo McKinsey sobre el futuro del empleo, un tema en el que reconozco que me sitúo en el bando de los pesimistas.

EM: Y respetando mucho tu intimidad, cuéntanos algo de tu actividad fuera del trabajo, de tus aficiones.

EGH:  Me gusta mucho viajar, dar paseos largos, Inglaterra (incluyendo el cricket y el fish and chips y sin llegar, de momento, a la marmite), los vinos, el baloncesto de cantera, leer novelas y libros de historia y el Atlético de Madrid. Pero lo que más disfruto es probablemente pasar tiempo con mi familia en el Valle de Mena, en el norte de Burgos, de donde procede la familia de mi padre.


 

EM: Quería darte las gracias, Eduardo, por esta entrevista, y perdona que no añada tantos agradecimientos como he hecho en otras ocasiones. El hecho de que seamos los dos de BBVA y el de que funcionalmente te reporte, creo que explica esta austera y no usual parte final. ​

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