CFA Society Spain

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 Iván Martín, CFA

Coincidiendo con el quinto aniversario de la creación de Magallanes Value Investors, y con un éxito que persigue al de la gesta iniciada por Fernando de Magallanes, tenemos el honor de entrevistar a Iván Martín, uno de los grandes referentes de la gestión en España y desde luego en Europa. Yo a él le conocí mucho antes que él a mí, cuando un bróker me dijo “este chico tiene mejor track record en bolsa española que el propio Paramés”  Y como fiel seguidor de la filosofía value, fue entonces cuando le empecé a seguir y sobre todo, vigilar dónde invertía, técnica que (como recomiendan algunos grandes inversores) siempre he utilizado como fuente de ideas…


Iván cumple ya cinco años al frente de las inversiones en Magallanes, proyecto que funda junto con Blanca Hernández, en un momento en el que coincide (hasta parece que se ponen de acuerdo), con la salida del trío Bestinver y la de Firmino Morgado de Fidelity, con el objetivo de iniciar sus propios proyectos.

 

Luis Buceta (LB): Querido Iván, en primer lugar muchas gracias por acceder a formar parte de nuestros “Who is who”.  Como sabes, solemos repasar un poco la carrera profesional, enfocándonos en los puntos que creas fundamentales para orientar a nuestros socios.  ¿Cuáles son los momentos que destacarías como relevantes en tu vida profesional?  Y sobre todo en tu etapa más reciente, ¿qué te lleva a dar el salto primero a un gran “asset manager” como SAM (Santander Asset Management) para luego al poco tiempo lanzarte a emprender?

Iván Martín (IM): Gracias a ti Luis, un placer charlar contigo. Siempre, desde joven, me atrajo la vida empresarial, la figura del empresario, los diferentes modelos de negocio, por qué unas empresas destacaban sobre otras; en este sentido, nuestra profesión, el análisis y la gestión de inversiones basado en un conocimiento profundo de las empresas, se presentaba como una opción profesional natural para mí. Mi formación académica fue muy cuantitativa, con una aproximación a las inversiones puramente paramétrica, hasta que me encontré de forma fortuita, mediante la lectura, con el mundo del value investing a finales de los años 90, esto marcó el verdadero comienzo de mi carrera como inversor. Después de haber pasado casi dos décadas trabajando para otras instituciones financieras puedo decir que solo con una empresa dirigida por sus fundadores, se pueden tomar decisiones realmente independientes y en el mejor beneficio del inversor/partícipe/cliente. Así que el desarrollo lógico y coherente de este proceso me hubo de llevar necesariamente a tomar la decisión de constituir mi propia empresa, objetivo que se cumplió con la puesta en marcha hace 5 años de Magallanes junto con mis socias Blanca y Mónica. El paso por SAM, al igual que por otras instituciones financieras, ha tenido un alto valor para mi formación como inversor, al haber experimentado de primera mano la complejidad de formar parte de una gran organización financiera.  Si algo he aprendido claramente es que no existe necesariamente una correlación directa entre la cantidad de recursos de la que una institución dispone (tamaño, activos bajo gestión, número de empleados, analistas, etc..) con la rentabilidad de los fondos, es más, en ocasiones la correlación suele ser negativa. Básicamente, cada año que pasaba en alguna de estas organizaciones me reafirmaba más y más en la idea de constituir aquello en lo que siempre había creído, tratando a mis clientes como me gustaría que me tratasen a mí.

 

LB: ¿Qué fue primero, tu formación como value investor o los conocimientos de la certificación CFA?  ¿Qué te ha aportado en tu carrera profesional la certificación CFA?

IM: La certificación CFA vino años después de mi formación como inversor, y me aportó una visión global y multidisciplinar, muy complementaria, sobre el mundo de las inversiones. Valoro la certificación CFA, además de por la amplitud y riqueza de materia que contempla, especialmente por el mensaje implícito que va en toda persona poseedora de dicha certificación: perseverancia, fuerza de voluntad y capacidad organizativa.

 

LB: Resulta obligado preguntarte por tu opinión de las diferentes tendencias que están alterando el panorama de la gestión en el mundo, como la incorporación de criterios ESG en la filosofía de inversión (se llegará a regular sobre esto en Europa…), el factor investing, la inteligencia artificial…  A priori, incluso puede ser mayor fuente de oportunidades, ¿no?

IM: Las tendencias cuando se convierten en populares y consensuales corren el riesgo de convertirse en modas, y las modas, tarde o temprano, acaban en burbujas, y por ende, en fuente de oportunidades como indicas en la pregunta. Recuerdo el año 2000 cuando las protagonistas eran las “puntocom”, cualquier empresa que anunciara que fuera a vender sus productos en internet, o que simplemente dispusiera de una página web, contaba con el beneplácito de los inversores, sin preguntarse si esa decisión sería rentable o no, en ocasiones, sin chequear ni si quiera si esa decisión era incluso verdadera o falsa. Ahora toca hablar de factor Investing, inteligencia artificial o cambio climático (este último tema está alcanzando proporciones apocalípticas en mi opinión)…no hay debate en el que no salga alguna de estas cuestiones, o todas directivamente. Hay sociedades gestoras en España que sacan productos ad hoc, aprovechando el calor del momento, con nomenclaturas de lo más sugerente: “economía digital”, “inversión sostenible”, “reto climático” ….No sé qué pasará a futuro, pero sí sé qué pasó con aquellos fondos de muchas gestoras de inversión lanzados en el año 2000, impulsados por el furor tecnológico; la mayoría hoy ya no existen. Lo mismo pasó años después con el ciclo alcista de las materias primas, hubo gestoras españolas sacando al mercado fondos dedicados exclusivamente al precio de las commodities, una locura.  Yo, frente a la inteligencia artificial de las máquinas, prefiero seguir invirtiendo en el terreno de la ignorancia natural de las personas, nos guste o no, causante e inherente a la naturaleza cambiante, volátil e imprevisible de los mercados.

 

LB: Respecto del factor investing, tanto en la última entrevista a Ben Graham, como más Joel Greenblatt con su fórmula mágica, sugieren una fórmula sistemática de inversión de comprar lo barato y rentable sin necesidad de profundizar en el análisis de las compañías, ¿crees que tiene sentido como alternativa barata a la fiebre de los ETFs?

IM: Totalmente de acuerdo. Ante la duda, las cosas cuanto más sencillas mejor. A un inversor con poco acceso al análisis de compañías le recomendaría comprar lo más barato posible, sin importar mucho, diversificando al máximo la cartera. Cuando compras barato, casi siempre, tarde o temprano, algo bueno va a pasar. Con los ETF pasa algo parecido a las modas del momento, no quiero decir que sean una moda, al revés, es una herramienta rápida y barata de estar en mercado, y lo defiendo. Lo que quiero decir es que es una forma muy consensuada de entrar en mercado, de tal manera que la entrada de flujos tiende  a canalizarse masivamente a través de estos vehículos, principalmente por rápidos, accesibles y baratos, generando en ocasiones una ineficiencia en aquello que no forma parte de dichos ETF, haciendo que las diferencias entre partes del mercado caras y baratas sea cada vez mayor (por ejemplo, entrada de flujos vía ETF en estrategias “crecimiento” y salida en estrategias “valor”). Esto, claramente, genera una oportunidad de inversión, de igual manera que las modas, en su desarrollo y en el estallido de las mismas.

 

LB: ¿Qué nos puedes decir sobre tu visión a futuro de nuestro negocio de la gestión de activos?  Desde luego, los modelos de negocio están sufriendo una revolución tecnológica y regulatoria que lleva a muchas entidades a fusionarse. ¿Crees además que esta es la razón por la que recientemente mucho talento en la gestión se está independizando?

IM: Creo que la razón para independizarse tiene que ver con lo que decía al principio, con la coherencia de cada uno en la forma de querer hacer las cosas. Es perfectamente compatible una gestión de primerísimo nivel con el hecho de trabajar para una entidad digamos “no independiente”. Lo que si es cierto es que la industria está atravesando una transformación, y creo que es necesaria. Hay un negocio cautivo, poco transparente, en la gestión basada en banca distribución, donde lo que prima es precisamente ese poder de distribución, a veces más incluso que el talento (insisto en que lo hay y de muy alta calidad) del equipo gestor. Es un matiz de modelo de negocio, donde como contrapunto estamos sociedades como la nuestra, Magallanes, cuyo foco principal es el inversor y no la acumulación de patrimonio, precisamente porque el inversor más grande que tenemos somos nosotros mismos, eso es alineación de intereses. La proliferación de alternativas de inversión transparentes, accesibles y claras, bien sea la gestión pasiva, bien sean proyectos como el nuestro, hará que más y más inversores se replanteen si merece la pena pagar las comisiones que pagan por los fondos de la casa que les vende su banco de toda la vida. No es una cuestión de que vaya a ocurrir o no, sino sobre cuánto tiempo va a tardar en producirse.

 

LB: Entrando de lleno en Magallanes, respecto de las expectativas que tenías creadas, ¿cuál es la realidad de montar tu propio negocio? Háblanos de la labor de impacto y colaboración con ONGs en las que estáis involucrados.
 

IM: Estoy muy satisfecho, mantener siempre las expectativas bajas y “no terminar nunca de creerte lo que estás consiguiendo” son los factores que hacen que cada día Magallanes sea un sitio maravilloso para que los inversores nos confíen su patrimonio. Soy feliz y me siento afortunado, trabajo en lo que me gusta, de tal manera que confundo pasión y hobby. Estoy rodeado de gente con talento, inteligente y altísima calidad humana. 

Acerca del Fondo Impacto, así como la colaboración con las ONGs, nuestro forma de afrontar realmente e implicarnos en estos asuntos tiene mucho que ver con lo que siempre dice Blanca: “hacer fuego sin que se vea el humo”. Si creemos que algo aporta de verdad para todos los sujetos implicados, vamos adelante y lo hacemos. Es el caso de nuestro Fondo Impacto, primer fondo en España dentro de su categoría, donde la rentabilidad tiene doble vertiente: la social y la financiera, que van de la mano. Además, como muestra de nuestro compromiso real, alejado de querer aprovechar cualquier tipo de moda del momento, se trata de un Fondo que no reporta beneficio económico para Magallanes.

 

LB: Hablemos un poco del value investing.  De repente, desde hace tres años más o menos, han salido de debajo de las piedras una barbaridad de inversores value… ¿Crees que en la actualidad hay una “burbuja” de value investors? ¿Eres de los que opinan, como dice Seth Klarman, que esto del value muy poca gente lo hace de verdad, que o lo pillas o no lo pillas?

IM: Estás o no estás inoculado, esa sería la definición más técnica. Fíjate Luis que me atrevo a decir que casi lo raro es que no hubiera pasado antes, España en este sentido ha sido siempre un feudo de difícil acceso controlado y dominado por los modelos de distribución. Incluso me parecen pocos los proyectos que han salido recientemente si tenemos en cuenta que entre todos no llegaríamos ni al 10% de la cuota de mercado total de la industria en España. Animo desde aquí a que la gente dé el paso para su propio proyecto. Habiendo dicho esto, lo que no tiene sentido es dejarse llevar por la tendencia del momento, sacar una nueva gestora value (o con la etiqueta que sea) porque han salido unas gestoras value con éxito, es un disparate. Cualquier lanzamiento, de cualquier estilo y tipo de activo, debe estar motivada por la inquietud de sus fundadores por lanzar algo en lo que realmente creen, tanto, que tienen su patrimonio invertido en él.

 

LB: Desde un punto de vista más académico, ¿ha evolucionado en algo a lo largo de estos años tu manera de analizar compañías? ¿Qué método consideras más adecuado?

IM: Sinceramente no he experimentado mucho cambio, aunque si he corregido algunos errores, básicamente relacionados con aspectos psicológicos. En nuestra profesión se tiende a mitificar “el método de valoración”, el descuento de flujos, las proyecciones, los escenarios, etc…A lo largo de más de 20 años he ido descubriendo como aquello que ocupa (y a veces distrae) a los analistas, suele representar con mucha frecuencia, la parte menos decisiva en el éxito a futuro de las inversiones. Los aspectos relacionados con el control emocional son sin duda los más decisivos. Y no solo me estoy refiriendo al comportamiento del inversor a la hora de comprar y vender (el eterno péndulo entre el miedo y la avaricia), sino también a la toma de decisiones estratégicas por parte de los equipos gestores de las empresas cotizadas, en muchas ocasiones decisiones motivadas por aspectos ajenos a cualquier comportamiento racional (ambición, envidia, venganza, etc.)

 

LB: De cara a los resultados invirtiendo, ¿crees que la cercanía a las compañías donde se invierte es determinante? Algunos inversores con buenos resultados en sus mercados domésticos, los pierden cuando lo intentan en otras geografías.  ¿Es esta una de las razones de haber pasado largas temporadas en Londres?


IM: En mi opinión, lo importante es la cercanía de conocimiento más que la cercanía física. Y más concretamente en lo referente a determinados modelos de negocio. En mi forma de concebir las inversiones lo que prima es si soy capaz de entender el negocio que tengo delante de mí, independientemente de si está basado en Madrid o en Londres. Invertir requiere tener una forma de pensar y razonar abierta, sin límites geográficos, un pensamiento global no sujeto a dogmas ni juicios de valor previos. Un buen ejercicio consiste en pensar siempre al revés. En lugar de preguntar al directivo de una empresa sobre el futuro brillante de la compañía, aprenderíamos mucho más preguntando qué cosas se tendrían que hacer para que el futuro de dicha compañía fuera un desastre. Después de años en la profesión, poca gente he visto que piense en estos términos.

 

LB: ¿Cómo ves el mundo? Hace poco, en una reunión con un gestor de bolsa japonesa con 30 años de experiencia, le pregunté por alguna recomendación para el caso de que la economía europea se estuviera “japonizando”, y lo primero que dijo fue que una vez que los tipos de interés caen a estos niveles, nunca vuelven a subir, que nos olvidemos de los tipos al 4%.  ¿Cambiaría esto de alguna manera el valor intrínseco de las compañías?

IM: Pues el mundo lo veo igual de complejo que siempre, ni más ni menos. Cada momento de este “mundo” en el que vivimos tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo que pasa es que siempre las malas se extrapolan y magnifican por la naturaleza del ser humano y hacen tener la falsa sensación de que el momento que nos toca vivir es realmente de los peores que se recuerda. Si el mundo va a una japonización, pues no lo sé, sinceramente, lo que sí sé es que el ser humano,  los inversores, nos adaptaremos, no quiero sonar irresponsable, pero es que no está en mi mano, aunque estoy seguro que me adaptaré. Desde un punto de vista más técnico, vivir en un entorno de tipos de interés bajos, cero o negativo, tiene unas implicaciones interesantes para el inversor, casi de reeducación. Hace que nos replanteemos si las rentabilidades históricas por tipo de activo a las que estamos acostumbrados siguen teniendo vigencia, por ejemplo, si la expectativa de rentabilidad anualizada de la bolsa del 8% sigue teniendo validez (por demasiado ambiciosa), en un entorno donde la tasa libre de riesgo es 0%. Nosotros particularmente no cambiamos la forma de valorar las compañías, no caemos en la trampa (en su más puro estilo del “hacerse trampas al solitario”) de relajar la tasa de descuento con la que descontamos los flujos de caja, es ridículo.

 

LB: Por último, háblanos lo que puedas del Iván más personal, ¿es en tu caso la filosofía value un modo de vida?

IM: La filosofía value es mi modo de vida, es pura coherencia con uno mismo, o lo llevas dentro o es una impostura. No concibo otra manera de entender el mundo si no es bajo este prisma. Mi forma de ser y pensar hace que vea todo lo que me rodea de forma conectada, vida, familia, detalles, eventos, corrientes políticas, opiniones…, todo influye en la generación de ideas de inversión, desde una simple conversación con un familiar, hasta la lectura de un libro sobre la apicultura. 

 


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