CFA Society Spain

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 Mónica Valladares, CFA, FRM

Mónica Valladares es Secretaria General en CaixaBank Asset Management (incluye los departamentos de Compliance y Asesoría Jurídica, además de la llevanza de la Secretaría General). Ha sido, además, miembro del Working Group of ESMA´s Investment Management Standing Committee (IMSC) de abril de 2017 a abril de 2019 y es coordinadora y ponente en el curso Especialista en Instituciones de Inversión Colectiva que imparte Financial Mind desde sus inicios, siendo ya la décima edición. Como voluntaria colabora con los comités de 'Women in Finance' y 'Advocacy' de CFA Spain, siendo Chair de este último comité.

Anteriormente, trabajó en BBVA Gestión de Activos. Es ingeniera de Telecomunicaciones, además de contar con formación y titulaciones del ámbito financiero (CFA, FRM) y de compliance (CESCOM) y máster en Derecho Bancario.

En esta entrevista, además de comentar la nueva legislación europea sobre comercialización de fondos, aboga por que la conciliación sea para todos: hombres y mujeres.
 

Enrique Marazuela (EM): ¿Por qué optaste por ser CFA Charterholder?

Mónica Valladares​ (MV): Tras estudiar Telecomunicaciones, me incorporé a BBVA para participar en el programa 'Directivos 2000', en el que se alternaba formación teórica y práctica del ámbito bancario. Una vez allí, me llamaron para entrar en la Escuela de Finanzas de BBVA, con el objetivo de prepararnos para trabajar en la gestora o en tesorería. Se nos pedía además obtener la titulación CFA, de manera que teníamos que compaginar trabajo y estudio. Desde luego, se esperaba que aprobáramos los exámenes del CFA Program.
 

EM: ¿Cómo continuó tu vida profesional?

MV: Al terminar la estancia en la Escuela de Finanzas, participé en proyectos estratégicos de la gestora y, posteriormente, pasé a formar parte del departamento de Riesgos, donde trabajé y terminé como responsable del control del riesgo de crédito y legal en España y Portugal. Tras un tiempo, un compañero de InverCaixa (actual CaixaBank Asset Management) me propuso poner en marcha el departamento de Compliance en la gestora de CaixaBank, por lo que, al aceptar, me involucré aún más en regulación y normativa, entrando también a formar parte del Comité de Dirección de la compañía. Más adelante, me encargaron transformar el departamento de Operativa Legal en una Asesoría Jurídica con una labor mucho más específica que la que había tenido hasta entonces, y, unos años más tarde, pasé a encargarme tanto del departamento de Asesoría Jurídica como el de Compliance, ambos dentro del Área de Secretaría General de la gestora, de la que soy responsable.
 

EM: También has participado en un grupo consultivo de la 'European Securities and Markets Autorithy' (ESMA). ¿Qué labor realiza el ESMA? ¿Cuál ha sido tu cometido en ese grupo?

MV: ESMA es la autoridad supervisora de la Unión Europea, es equivalente a la española Comisión Nacional del Mercado de Valores a mayor escala. El equipo en el que he participado es el Working Group of ESMA´s Investment Management Standing Committee (IMSC). Se trata de un grupo consultivo de diferentes personas de la industria a las que se les pide opinión sobre normativa que se quiere impulsar, cambiar o crear. A los consultores se les selecciona por su experiencia profesional por un periodo de dos años, renovable una sola vez. No es determinante dónde trabajes, pero tu posición profesional puede permitirte tener un mejor conocimiento de lo ocurre en el sector. El objetivo de estos Working Groups de ESMA es confrontar el sentir de la industria en general y modular la normativa que pretenden impulsar desde Europa.


 

EM: Participas también el comité de 'Advocacy' de CFA Spain. ¿Cuáles son los objetivos del comité?

MV: El comité de 'Advocacy', del que soy Chair desde febrero de este año, busca participar en cuestiones regulatorias o de contacto con las autoridades que se comparten con el resto de comités de Advocacy de Europa, para tener voz cuando se considere que se puede aportar opinión desde la industria. Existen comités de Advocacy en otros países e intentamos mantenernos informados de sus iniciativas y, en la medida de lo posible, coordinarnos con ellos. También tiene entre sus objetivos mantener un cierto nivel de control sobre el uso de la designación CFA, así como servir de apoyo al Consejo de CFA Spain en diferentes cuestiones si se estima necesario.

Uno de los objetivos del comité de 'Advocacy' es interactuar con Gobierno, supervisores (CNMV) o legisladores (Tesoro), tanto a nivel nacional como europeo, cuando se tramitan nuevas iniciativas legislativas, y recurrir, si fuera el caso, a CFA charterholders para que den su opinión cuando se abren periodos de consultas públicas, en especial cuando se solicita colaboración española para comentarios a nivel europeo. Para poder mantenernos al tanto de las diferentes normativas y remitir un posicionamiento, hemos solicitado voluntarios para constituir un grupo de trabajo. Ha tenido muy buena acogida, y contamos con un equipo de 11 voluntarios. Hemos mantenido contactos con la representante de CFA Institute en Bruselas, Josina Kamerling, quien ha agradecido al grupo su colaboración y ha hecho hincapié en la necesidad de su labor. También estamos poniendo en marcha iniciativas para centrar los esfuerzos en temas que se entiendan de especial relevancia para CFA Spain.

Los miembros del Comité de Advocacy somos Ignacio Vicente González, CFA, Pascual Eduardo Diego Herrero, CFA, y yo misma, como Chair del comité.

 
EM: ¿Qué futuro ves en la industria de los fondos de inversión en España?

MV: En el último año hemos estado centrados en que el mayor impacto para su futuro parecía estar en la aplicación de normativas como Mifid II y otras, y era una incógnita qué efectos finales iba a causar. Una de las cuestiones más debatidas era ver cómo reaccionaría un mercado como el español (o incluso el europeo) ante la aplicación de una legislación cuyo fundamento se planteó para resolver algunos problemas que presentaba el mercado británico, que tiene un sistema de distribución diferente, con otra demanda de atención y servicio y con otros actores. Sin embargo, todo se mueve muy deprisa y ahora van surgiendo nuevos desafíos, como por ejemplo los temas ESG en Europa, que pueden resultar también determinantes para la industria.

Además, nos enfrentamos a que, junto a Mifid II, se ha ido desarrollando la normativa PRIIPs (Package Retail Investment and Insurance Products), que afecta también a algunos de los productos a los que impacta Mifid II, pero que aplica metodologías de cálculo diferentes, por ejemplo, en relación con el cálculo de las rentabilidades y costes. Estas dos regulaciones obligan a informar al cliente, pero con parámetros distintos. Se han dado múltiples debates sobre la conveniencia de revisar la aplicación de esta normativa a los fondos de inversión por los resultados tan confusos que arrojaba cuando se comparaba con la información generada en el ámbito UCITs o Mifid II. Finalmente, la Comisión ha reconocido que debía efectuarse una revisión más profunda de toda la normativa y se ha retrasado varios años su aplicación, lo que ha dejado a la industria bastante más tranquila de lo que estaba hace unos meses.
 

EM: ¿Cómo está reaccionando la industria?

MV: Aún estamos en proceso de ir viendo cómo reaccionan los clientes ante la entrada en vigor de las diferentes partes de la normativa. Estas reacciones podrían llevar a distintos planteamientos de negocio, que las entidades están evaluando y tomando decisiones sobre cómo se van posicionando.  En aplicación de los supuestos de Mifid II que permiten diferentes modelos de negocio, una entidad podría decidir que le sale más rentable convertirse en un mero distribuidor de fondos que gestionan otros. Otras pueden apostar por ser creadores y distribuidores de producto, pero sin pasar a ser 'supermercado', es decir, sin distribuir fondos de otros, aunque se les puede volver muy complicado conseguir que su modelo de negocio siga siendo rentable y cumplir al mismo tiempo con lo que indica la normativa. Otras opciones son optar por prestar un servicio de gestión discrecional de carteras o un servicio de asesoramiento, con los costes y las obligaciones de formación del personal que implican.


 

EM: ​¿Qué opciones existen?

MV: Convertirse en un 'supermercado' es una de las opciones. Por el mero hecho de ofrecer suficiente producto de terceros, no se necesita recurrir a ofrecer los servicios de gestión discrecional de carteras o asesoramiento, por lo que no sería necesario un nivel de formación tan alto entre los empleados. Puedes abrir vías online que ofrezcan muchos productos de muchas casas. Y si ofreces una suficiente cantidad de fondos, puedes vender también los tuyos y quedarte con las retrocesiones. Hacerlo puede implicar necesitar una plataforma de contratación y que puede resultar rentable o no, en función de lo que ofrezca y cómo lo ofrezca; esa es una reconversión que algunos querrán hacer y otros no.

La alternativa al supermercado es entrar a ofrecer los servicios de gestión discrecional de carteras o de asesoramiento, con la intención de cobrar por la prestación de dichos servicios o bien que se puedan seguir percibiendo retrocesiones cuando el segundo caso se trata de asesoramiento no independiente.

En definitiva, más allá de las cuestiones relativas a la transparencia y protección al consumidor, Mifid II es una norma que, para las compañías afectadas, cambia los modelos de ingresos y puede obligar a hacer cambios muy profundos en los modelos de negocio. Las entidades se están adaptando, pero necesitamos tomar perspectiva para poder ver cómo ha afectado a la industria y a los clientes.
 

EM: Por otro lado, colaboras con el comité 'Women in Finance' de CFA Spain.

MV: Me parece importante el comité 'Women in Finance'. Es necesario que las interesadas en el mundo financiero nos ayudemos entre nosotras o nadie lo hará.

En España muchas mujeres, tras finalizar sus estudios, comienzan a trabajar en Finanzas. Llegan a alcanzar un cierto nivel de desarrollo, y, tras varios años, se quedan en puestos administrativos, de gestión o pasan a mandos intermedios. Pero lo que no hay es muchas mujeres que lleguen a puestos directivos, o al menos no en una proporción similar al caso masculino. A partir del nivel de mandos intermedios, desciende mucho la presencia de mujeres en el mundo de las finanzas. Las empresas que más presumen de igualdad tienen, de media, un 30 por ciento de representación de mujeres en puestos directivos. Eso no parece que sea paridad.

Es muy llamativo que en carreras como Empresariales o Económicas, haya un 60 o un 70 por ciento de mujeres en la Universidad, y, sin embargo, en el mundo de la empresa, por encima de determinadas posiciones, esa proporción se invierte.

Por eso no se trata tanto de dar a conocer a las mujeres el mundo de las finanzas, porque hay más mujeres que hombres formadas para trabajar en finanzas, como de lograr que exista una representación adecuada. Hay que dar más visibilidad, corregir tendencias.
 

EM: ¿Es un problema la conciliación para las mujeres?

MV: En mi opinión, no hay que hablar de conciliación sólo para las mujeres. Deben conciliar tanto hombres como mujeres. Ambos tienen familia (pareja, hijos, padres, hermanos…) y amigos. En mi opinión, para lograr la conciliación en lo que se refiere a carrera profesional y familia, es fundamental el apoyo que tengas en casa, pero es tan fundamental para los hombres como para las mujeres. No es posible conciliar sin apoyo familiar, dado el alto número de horas que requieren los trabajos.  

Sin ese apoyo, una mujer o un hombre puede encontrarse en una situación en la que no logre la ayuda necesaria en casa para alcanzar su sueño profesional. En otras ocasiones, en cambio, no será por falta de apoyo, sino porque han aparecido problemas familiares o personales que le han obligado a detener el progreso profesional.

Por eso, es necesaria una legislación de conciliación que valga tanto para hombres como para mujeres.


 

EM: Entonces, ¿queda mucho por hacer?

MV: ​Todavía no hemos logrado que las mujeres se sientan cómodas cuando, por ejemplo, si en su familia han decidido que uno de los dos miembros de la pareja se quede en casa para cuidar de los hijos, dicen a su familia política que va a ser su marido el que se quede para que ellas tengan más disponibilidad en su trabajo. Para conciliar de verdad en el sentido familiar, hay que tener en cuenta que hay cosas que se pueden lograr pagando por ellas (por ejemplo, ayuda física en la ejecución de las tareas del hogar), pero en otras, como estar con tus hijos o tu pareja cuando te necesitan, no te puede sustituir nadie.​

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